Cuando el apego y el juicio disminuyen, evolucionamos.

apego y juicio

Y cuando evolucionamos, el apego y el juicio disminuyen. El progreso individual puede suceder de las dos maneras y se retroalimentan. Una cosa lleva a la otra, que lleva de nuevo a la primera.

Si nuestro apego y nuestro juicio disminuyen, nuestra frecuencia vibratoria y nuestra consciencia se elevan. Y si evolucionamos por otros cauces, nuestro apego y nuestro juicio igualmente disminuyen y, consecuentemente, eso nos hace evolucionar más.

Lo que sucede es que cuando la rueda del crecimiento personal y espiritual se pone en marcha, el movimiento facilita más movimiento. Cuando un avión tiene que despegar, se produce el mayor gasto energético. Cuando ya está en el aire, el gasto es mínimo en comparación.

La inercia es muy poderosa. Es la misma razón por la que cuando no estamos en pleno vuelo de evolución, se nos hace tan difícil detener nuestra tendencia, nuestros hábitos: por la inercia.

No hay que temer a una reducción de apego ni a una reducción de juicio. Se puede amar y proteger con muy poco apego y hasta sin apego y se puede analizar y juzgar sin ofuscación y con muy poca implicación emocional.

Puede parecer que ambas cosas conducirían a la frialdad, pero está muy lejos de ser así: conducen a la naturalidad, la compasión, el amor superior.

Nuestra frecuencia vibratoria va variando. Hay veces que baja y veces que sube, dependiendo de las circunstancias y, sobre todo, de cómo actuemos y pensemos ante las circunstancias.

Cuando estoy en una vibración elevada, descubro que estoy menos apegado a todo, y mucho menos a todo lo superfluo y lo antinatural, a todo el ruido y todo eso que nos aleja de nuestra esencia.

También descubro que juzgo muy poco, y que, además, se trata de otro tipo de juicio, diferente al que estamos acostumbrados a practicar, como más natural y saludable.

Ambas cosas conducen a la paz interior.

Reserva ahora una sesión individual conmigo. Clic aquí para más información.