Hay una diferencia abismal entre hacer cosas creativas, con propósito…, y hacer cosas solo por distraernos, sin una intención más allá de echar el rato o pasar el tiempo. Vamos a hablar de cómo podemos utilizar nuestro tiempo para sentirnos bien o mejor con nosotros mismos.

aprovechar mejor el tiempo

En ocasiones resulta notoria la diferencia entre hacer algo creativo o con propósito profundo y la pura distracción, pero otras veces no lo es tanto. Estamos entretenidos con algo y nos da la sensación de que con eso nos vale para cubrir ese tiempo, pero si llevamos una vida demasiado lúdica en general, cuando van pasando los días nos damos cuenta de que algo no anda bien, o peor: no nos damos cuenta, que suele ser lo más frecuente, y cierto malestar primero inconsciente se va haciendo poco a poco con nuestra vida y nos determina profundamente. Está muy bien jugar, entretenerse, no estoy hablando de eso, pero es que también se puede jugar y se puede uno entretener de forma creativa.

Por supuesto, tampoco estoy hablando de que sea conveniente estar haciéndolo todo el tiempo así. También necesitamos nuestros ratos de esparcimiento y de relajación y descanso. Aunque, incluso en esos momentos, yo recomendaría ser muy consciente de qué estamos escogiendo para ocupar nuestro tiempo.

Más allá de esa elección consciente y conveniente de actividades en las que somos el sujeto pasivo, creo que es importante seleccionar durante la mayor parte de nuestro tiempo libre cosas creativas, que nos llenen, porque nos van a llenar de vida, de alegría, de entusiasmo, de todo lo que buscamos. También buscamos descanso y tranquilidad y dejarnos llevar por la pereza, por supuesto, pero por eso no descarto completamente las actividades de entretenimiento y la no actividad, muy importante también para nuestra evolución interior. No es buena esa vida estresante consistente en una infinita secuencia de cosas que hacer, incluso en el muy infrecuente caso de que todas sean plenamente necesarias, creativas y fructíferas. En tal situación, necesitamos detenernos y separar el grano de la paja, empezando por eliminar todo lo innecesario e inútil y encontrar espacios de distracción y espacios de soledad y encuentro con uno mismo.

Pero el ser humano quiere desarrollarse, quiere progresar, quiere crecer, es un instinto natural inevitable y si no lo atendemos y no lo dejamos realizarse va a haber consecuencias después.

Nos puede entrar ansiedad, depresión, o a lo mejor nada de eso en concreto, pero sí una especie de desidia, de desazón, de tristeza general que luego no sabremos de dónde viene. Eso es lo peor, no saber de dónde viene, porque si sabemos de dónde viene, rápidamente lo corregimos… O no, porque a veces somos muy cabezotas los seres humanos, en fin. Pero si al menos lo sabemos, tenemos la posibilidad de corregirlo fácilmente. La cuestión ahí es que muchas veces no sabemos de dónde vienen nuestros problemas, especialmente los psicológicos (los físicos tampoco: no nos conocemos suficientemente bien). Pero ese es asunto para otro momento.

Realmente hay que escoger una parte de nuestro tiempo libre para puro descanso y/o entretenimiento, pero luego el resto del tiempo conviene emplearlo en algo creativo y útil para nuestra mente y nuestro desarrollo, porque el ser humano tiene eso: una semilla que debe germinar y hasta florecer. Si no lo hacemos, vamos a encontrarnos mal o no vamos a encontrarnos satisfechos, que es lo que le termina pasando a, seamos sinceros, la inmensa mayoría de la gente. Pero tenemos remedios.

Uno de ellos es hacer actividades creativas, alineadas de alguna manera más o menos directa con nuestro propósito, cosas que den buenos frutos… no sé si necesitas ejemplos. Cualquier cosa que a ti te llene de verdad, que al terminarla te sientas realizado. No tiene por qué ser exactamente escribir una novela o pintar un cuadro, no solo hablo de esa parte creativa más intensa, sino de, bueno, en general, actividades en las que estemos creando algo.

Se me ocurre la cocina. Se puede cocinar de dos maneras. De dos maneras y toda la escala de una a la otra, claro. Pero los dos extremos vienen a ser cocinar de manera muy rutinaria y cocinar de una manera totalmente creativa y nueva. Sin irnos al extremo, podemos cocinar o hacer lo que sea con intención creativa. Y lo podemos sentir inmediatamente. Si hemos cocinado algo rutinario que ya hemos cocinado muchas veces y es solo hacerlo otra vez y ni siquiera te apetecía comer ni cocinar, de ese modo ahí no estamos satisfechos al final.

Pero si le hemos puesto un esfuerzo, interés, cariño, creatividad… entonces sí que nos sentimos mejor durante y después.

Entonces lo que tenemos que hacer es escuchar a nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra alma. Nuestra alma se comunica con nosotros y tenemos que aprender su lenguaje para poder mejorar en la vida y poder estar más satisfecho con nuestro recorrido vital, nuestra manera de hacer las cosas, nuestro día a día y, sobre todo, nuestro presente, que realmente es lo único que tenemos, el presente.

En nuestra vida, obviamente, también está la parte de actividades… obligatorias, por llamarlas de alguna manera, del día a día, como es trabajar, cocinar, limpiar, en fin, lo que cada uno tenga dispuesto en su vida como todo aquello que no es “tiempo libre”.

Ya hemos dicho que hay dos maneras de afrontarlo. Muchas veces es muy difícil, porque, por ejemplo, nuestra tarea o nuestro trabajo a lo mejor es simplemente lavar platos… o cualquier otro trabajo que sea bastante de ejecución y rutina sin demasiada parte creativa ni mental. En esos casos a lo mejor tenemos poco margen de acción y simplemente lo realizamos… pero algo se puede hacer. Lo voy a explicar para terminar el artículo… Sigue leyendo. Pero aparte de lo que voy a contar en el tramo final del artículo, también podemos hacer algo tan claro como ir buscando otro trabajo. O en nuestro tiempo libre ir haciendo estas actividades que nos conduzcan luego a otro trabajo o a otra manera de ganarnos la vida de una forma más independiente o incluso inventando nosotros nuestro propio oficio.

Por lo tanto, incluso en las cosas obligatorias, hay maneras y maneras de hacerlas. ¿Tenemos, por ejemplo, hijos? Pues también. Las cosas que hay que hacer con los hijos se pueden hacer de formas más creativas o menos, o ponerle más ilusión o menos, o más alegría o menos. ¿Tienes que, por ejemplo, encargarte de entretener a dos o tres niños? Por supuesto que puedes divertirte tú también, o bien tomártelo como algo mecánico o algo incluso desagradable, diciéndote que no quieres estar ahí, pensando obsesivamente que preferirías estar haciendo otra cosa… Pero también puedes tomártelo con actitud positiva. Depende de ti solamente. Además, podemos diseñar o inventarnos un juego especial con ellos, o hacer alguna modificación a un juego clásico… y eso nos va a divertir, nos va a llenar e incluso a lo mejor nos va a dar ideas para otros aspectos de nuestra vida o simplemente va a activarnos ciertas partes del cerebro que no estábamos ejercitando o usando mucho últimamente. Todo suma, todo influye.

Para socializar en general también podemos aprovechar para realizar al mismo tiempo actividades que nos llenan y que nos dirigen hacia nuestros objetivos. O podemos simplemente socializar por socializar, lo cual, a menudo, sí que satisface de por sí y merece de por sí la pena. Somos seres sociales. Pero siempre tenemos la opción de aprovechar para socializar realizando al mismo tiempo otras actividades que disfrutamos y que nos ayudan a evolucionar.

Así que… elegir conscientemente qué hacer con nuestro tiempo actual y nuestro tiempo futuro y elegir cómo encarar lo que ya tengamos asignado en nuestro horario y nuestra agenda actualmente marcará la diferencia entre sentirnos plenos y a gusto de verdad con nosotros mismos o no. También es importante no agobiarse con esto, ojo, no decir “eh, no estoy aprovechando cada minuto del día, no estoy aprovechando el tiempo”. No, tampoco hay que agobiarse… hay que hacerlo de manera natural, tranquila y sin darle una importancia total a todo esto, pero es un hecho que, con nuestra actitud y con propósito, podemos mejorar mucho nuestro día a día, nuestra energía, nuestra vitalidad, nuestro estado de ánimo y, en general, el tipo de frutos que recogemos de nuestras acciones. Podemos mejorar todo eso y nos sentiremos mejor.

Para terminar, te cuento lo que hemos guardado para el final.

Bien, hemos dicho que podemos hacer las cosas de forma creativa, con propósito, que den buenos frutos, o hacer las cosas simplemente por distracción sin más. Pero también hay una tercera manera de hacer las cosas… Que es…: hacer de forma consciente estas cosas del segundo grupo, las que son simplemente por distracción, y, sobre todo, esas otras cosas que hacemos más por obligación en cuanto a que sustentan ahora mismo nuestra vida tal y como la tenemos organizada. Tanto unas, las de puro entretenimiento, como las otras, las que sean más aburridas pero obligatorias de nuestra vida, las podemos hacer, como digo, conscientemente. Con la conciencia plenamente activada. Con atención plena. Eso le otorgará sentido a todas esas actividades que son más de distracción o de ejecución.

Por ejemplo, como hemos dicho, cuando estamos lavando los platos. Podemos atender a nuestros movimientos… ver que son automáticos… nuestros movimientos son casi siempre autónomos, porque van ellos solos; podemos comprobarlo encendiendo la consciencia. Así que encendemos la consciencia y comprobamos y observamos cómo nuestro cuerpo coge el estropajo con una mano, el plato o la sartén con la otra, nuestras manos lo van lavando todo, y nosotros podemos ir siendo activamente conscientes de los movimientos, de lo que estamos haciendo. También podemos parar la mano, o moverla hacia el otro lado y limpiar en la otra dirección, cualquier cosa, así sencilla, porque estamos siendo conscientes y queremos, bueno, practicar un poco nuestro libre albedrío.

El hecho de ejercitar nuestra consciencia luego va a ser muy útil en nuestro día a día y es muy recomendable hacerlo.

Además, el momento presente lo vas a vivir de una manera especial. No vas a ser simplemente el robot humano haciéndolo, ejecutando la limpieza de platos y retirándose luego al sofá a ver una serie… (que también se puede ver una serie con más o con menos conciencia, con más o con menos actitud, etcétera), el robot, como digo, lavando, retirándose a ver una serie, yéndose a dormir… No. Tenemos esta otra manera de hacer esas cosas más rutinarias.

Que es, al menos de vez en cuando, todo lo que nos acordemos y lo que nuestra energía nos permita, hacerlas con atención plena.

Vivir con más consciencia es una de las claves o incluso la clave principal que marca la diferencia entre vivir una vida en la que ni siquiera estamos enterándonos de qué está pasando y otra vida en la que le sacamos el jugo a nuestras experiencias y evolucionamos y tenemos cierta capacidad de elección y rediseñamos nuestro mundo más a nuestro gusto.

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