Todos fallamos. Continuamente. Sí, a diario y todo el rato, en serio. A menudo no somos conscientes, pero estamos fallando. Investigar y activar la consciencia nos puede servir para empezar a salir del error permanente en que solemos estar.

fallar aprendiendo

Pero, dicho esto, lo cierto es que fallar es parte del proceso de aprendizaje y evolución interior. Es un hecho. Sin ir más lejos, el dolor físico está diseñado para esto mismo, para saber qué hacer y qué no hacer si queremos sobrevivir. Si te das un golpe, el cuerpo te avisa para que sepas lo que no debes volver a hacer.

El dolor psicológico, es decir, básicamente, el sufrimiento, también tiene esa función (aunque se nos vaya siempre de las manos y suframos mucho más y muchas más veces de las necesarias… ¿O tal vez no? A lo mejor es que no estamos aprendiendo correctamente…).

Así que a menudo aprendemos fallando. Tenemos que detectar, RECONOCER y aceptar el error y el hecho de que el error nos enseña.

No se trata, por supuesto, de ir buscando fallar a toda costa. ¿Te imaginas? Pues a veces parece que hacemos eso, fallar a toda costa, fallar desesperadamente y hacer de ello nuestro estilo de vida. Es como si estuviéramos programados para el masoquismo, ¿no?… En fin.

En cualquier caso, al grano: falla; falla lo que haga falta. Falla orgullosamente. Pero falla bien. No falles por fallar; falla por un compromiso consciente y emocionante contigo mismo/a. Falla porque lo has intentado. Pero porque lo has intentado con todo el arte y toda la intención y, simplemente, nada, que no te ha salido.

Y entonces detecta y reconoce el error y averigua qué enseñanza te trae y acógela con los brazos abiertos.

De esta manera, no volverás a caer en eso. Caerás en otras cosas que te servirán también en el futuro, pero no caerás más en eso. En eso ya no. Porque, después de la nueva y flamante paliza que te ha pegado la vida, has sabido recoger del suelo los dientes y la enseñanza. Has aprendido. Sí, ahora lo tienes claro. Has aprendido DE VERDAD. Conoces esa sensación… ¿la recuerdas?:

Alzas la vista y empiezas a comprender el mundo de una mejor manera.

Ahora eres más poderoso/a.

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