La pena no se saca: se atraviesa y se reintegra como evolución. De lo contrario, parece que se ha marchado, pero, en realidad, se ha quedado estancada para resurgir en el futuro adoptando otra forma.

bloquear emociones

Las emociones o se afrontan o se enquistan. Sólo se atraviesan afrontándolas e integrándolas, no bloqueándolas ni pasando de largo e ignorándolas.

Muestra de ello es que cuando realizamos un potente, sincero y valiente trabajo interior descubrimos muchas de esas emociones enquistadas (influyendo en nuestra vida inadvertidamente), emociones de años atrás asociadas a recuerdos y etapas que ya creíamos superadas, pero que, en realidad, seguían influyendo en nuestra vida sigilosa y destructivamente.

Se quedaron sin ser transformadas en aliadas. Odiadas y despreciadas, permanecieron ahí, agazapadas, despechadas, alimentándose de nosotros como parásitos, porque nunca las asumimos realmente y no las convertimos en aliadas en una relación beneficiosa, simbiótica.

Acepta que todo lo que te pasa se queda en ti. Acumulado como carga extra o transformado en parte de tu mejor yo.

Trabaja tus emociones.

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